El miedo y los besos se rigen por un protocolo distinto a la hipocresía de las normas sociales... Quizás lo haya descubierto demasiado tarde. Cuando las miradas se cruzan el miedo consiste en el suspiro de la llamada que acaba de realizar y al que temes acudir. Sin embargo, olvidado el encuentro y en el transcurso del tiempo el miedo contribuye a pensar que jamás aparezca esa llamada... Si el destino te abre una puerta y entras el miedo aparece como lazos ardientes que queman y te enzarzan en el cuerpo del otro, duele si te retuerces, no puedes huir, te consumes lentamente como los cigarrillos baratos que vendían en el café la otra noche...
¿Me comprarás otro paquete de Red Apple?
Grindy
PD: ... por viejo que por diablo ;)
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